TERCER PASO: DESENTERRAR LOS FÓSILES

Una excavación bien planificada puede llevar de una semana a un mes, según la cantidad de roca que cubra al ejemplar y la cantidad y la extensión por la que estén distribuidos los huesos debajo de la superficie. Cuando los buscadores han calculado la disposición del esqueleto, hay que retirar la roca que hay por encima. A veces hay que excavar o despedazar muchas toneladas de piedra dura, y los taladros neumáticos pueden resultar útiles si se lleva un compresor. El objetivo es llegar hasta un nivel situado a escasos centímetros por encima de los huesos con la mayor rapidez posible, pero teniendo en cuenta que cuanto más cerca se esté excavando más se dispersaran los huesos.

 

Entonces se pone al descubierto, parte del esqueleto. En esta etapa de la operación se pueden utilizar pequeños taladros neumáticos, martillos y formones, y otras diversas herramientas. Después de encontrar los huesos, es más conveniente utilizar herramientas más delicadas, como agujas montadas con un asa y cinceles muy ligeros, ya que el más mínimo golpe equivocado puede destruir la delicada superficie ósea. Todos los huesos de un mismo esqueleto de dinosaurio se suelen encontrar al mismo nivel, lo cual facilita considerablemente el proceso de excavación. Se rastrea y se sigue cada uno de los huesos con todo cuidado, hasta que queda completamente al descubierto.Paralelamente a su extracción, se les va quitando el polvo de cada hueso con un pincel. A los más pequeños se les da una capa de resina o cola para que se endurezcan. 

 

 

La etapa siguiente es fundamental: el trazado de un mapa y la recopilación de datos acerca del lugar donde se encuentra el esqueleto. También se dibujan, fotografían y enumeran los huesos en la disposición en la que estaban. Si los huesos están dispersos por una zona amplia, se utiliza un equipo común de levantamiento del terreno para determinar la base sobre la cual trazar el mapa. A veces se ponen hilos por toda la zona con el objeto de dividirla en metros cuadrados, y entonces hacer un mapa más exacto. Se toman numerosas fotografías del lugar. El mapa constituye una parte fundamental del ejercicio de la excavación, porque sirve de registro permanente del modo en que se hallaba el esqueleto en medio de la roca, que puede proporcionar información útil sobre la tafonomía: como murió el animal, de qué modo el esqueleto fue víctima de los carroñeros, transportado, destrozado y, por último, sepultado. Las fotografías y el mapa también tienen gran importancia para que los paleontólogos puedan montar los huesos, ya que resulta imposible recordar con exactitud la posición de docenas de huesos que forman el esqueleto típico de los dinosaurios.



widgets

El tiempo en Madrid

DEJA AQUÍ TUS COMENTARIOS

IR A GALERÍA DE IMÁGENES

PULSA AQUÍ PARA ENVIARNOS TUS DUDAS

VISITA NUESTRA  TIENDA